“El mejor momento de sembrar un árbol fue hace 20 años. El segundo mejor momento es ahora.” Proverbio Chino
domingo, 9 de agosto de 2020
Una ciudad con árboles.
La llamada de lo salvaje.
Estos días veraniegos estoy leyendo dos libros conexionados. Alma salvaje y Hacia rutas salvajes. Dos libros con conexiones, con un trasfondo que podría ser común pero al miso tiempo diferentes.
Me proyecto en ellos, atraída como nunca por un deseo de desaparecer en mitad de la naturaleza. Pero consciente de la idealización de ese momento y de la dureza de la realidad.
Leo y releo. Y busco más libros. Y viajo por google earth. Y me imagino. Y busco rutas. Y digiero la saliva de sabor amargo que se genera en mi boca durante el proceso. Consciente de que no lo haré. O perdiendo la batalla ante la voz que me dice internamente que no lo haré.
Ataduras. El trabajo, la familia, la casa... yo misma. Mis ataduras. Las pelas. El tiempo. El miedo a abrir una caja de Pandora que no pueda volver a cerrar. Deseos que no pueda volver a controlar.
Y también pienso que "algún día". Pero son 42 los que tengo. 43 serán en unos meses. E incorporo en la ecuación la crisis de la edad. El querer ser yo la que viva esas aventura y escriba esos libros. Y pienso en lo rápido que pasa el tiempo. En lo rápido que han pasado estos 3 años en Madrid y los tres antes en Granada.
Y si lo pienso, también he hecho cosas. Pero pequeñas. Minúsculas ante la inmensidad del mundo que me rodea, que me ha rodeado siempre. Ojalá no me hubiera atado tan pronto. O quizás sí.
O quizás todo esto tenga de nuevo un sentido algún día. Y consiga hacer algo grande. Algo que cambie el mundo.
Siempre buscando. Siempre anhelando. Siempre soñando.
domingo, 11 de noviembre de 2018
100 días de soledad en la gran ciudad. Rodeada de gente. 100 pasos. 100 retos.
#Reto 1: Comenzar.
domingo, 7 de octubre de 2018
Miedo 1.
Mañana a las 9:30 tengo una entrega muy importante. Una reunión en la que tengo que presentar dos informes importantes. tengo que revisarlos y entregarlos. Pero mi mente se niega y mi cuerpo se bloquea. O al revés. Empiezo a dar vueltas a las hojas. A los folios. Y siento un vacío en el estomago. Siento que mi sangre se espesa y no circula. Y los músculos de mi espalda, hombro y cuello se contraen. Estoy en un sitio donde no quiero estar. Me encuentro con la digestión pesada y mareada.
Y lo único que se repite en mi mente en estos momentos de angustia es "tengo miedo".
No tienes por qué hacerlo. Me digo a mi misma. No tienes porque hacerlo. Pero no me da la vida en el trabajo para llegar a todo.
Pero ¿que todo? me digo a mi misma. Todo es mentira. Ese todo es mentira. Todo es mentira. Piensa en todo lo que diste en el trabajo anterior. ¿mereció la pena? No lo sé! ¿Y si ese esfuerzo es lo que me llevo hasta aquí? Hasta ahora. Hasta este momento. Y si todo ese esfuerzo fue lo que me llevó a poder estar aquí ahora. Bien. Porque este trabajo nos permite estar y vivir en Madrid. Bien porque nos da una seguridad y garantía económica que no hemos tenido hasta ahora. Bien porque te permite desconectar los fines de semana. Bien a un precio-coste personal alto. Pero que podría ser mayor. Siempre podría ser mayor. Mal de muchos, consuelo de tontos.
Mal de muchos. Cambiar el mundo. Cambiar las cosas. Gritar, huir.
Pienso en no trabajar. Y pienso en tengo miedo.
Leo en Intuición el mensaje "Comienza a vivir ahora" Lograr que una vida fuera de control recupere el equilibrio.
El bloqueo de no hacer algo porque tendrías que estar haciendo otra cosa que sería tu obligación.
¿como comienzo a generar una vida en equilibrio?
Aclarar tus prioridades y saber que te da energía es el primer paso.
Cuando no puedes hacer algo. Cuando sientes que no es el momento. Que no encaja. Da la vuelta. Gira completamente sobre ti mismo/a y haz otra cosa.
PAg 103. MIEDO. El borde de tu realidad.
Pag 53. Un sueño no puede hacerse realidad a menos que sueñes ese sueño.
domingo, 16 de septiembre de 2018
16 septiembre 2018. Fin de semana y ducha.
Escribo en el móvil. Tumbada en la cama después de ducharme. Es tarde. Un día más que no cumplo mi objetivo de estar en cama para las diez y media.
Domingo noche. Apurando los últimos minutos antes de las doce.
Un fin de semana donde hemos balanceado descanso y tareas. Me quedo con como está de cambiado mi pequeño Miguel. Más aún en este colegio nuevo donde le va tan bien.
Y el sábado por la tarde quedé con Belén de los Ods. Y terminamos el café motivadas y con ganas de hacer muchas cosas. De colaborar sin ataduras.
Y por lo demás. Una montaña rusa. Ahora bien. Ahora regular.
Y mis Mantras. Y mi reencuentro con Ganesha. A la que amo y agradezco su atención y su ayuda.
Oh Ganesha. Protegenos y remueve los obstáculos en nuestro camino. Oh Ganesha.
OM GAM GANAPATAYE NAMAHA
Escribir.
jueves, 21 de junio de 2018
21 de junio de 2018
Entonces, cruzo el umbral, entro y me giro para volver a echar la llave de nuevo.
Lo que significa que no espero que nadie entre tras de mí.
Abro todas las ventanas para que corra el aire por la casa, con la esperanza de bajar algo la temperatura. O para distraerme. Quien sabe.
La casa esta completamente desordenada. No lo veo directamente porque evito posar la mirada sobre puntos conflictivos. Es mas bien una intuición constatada con una imagen muy fugaz que se cuela por el rabillo del ojo en la que veo montones de ropa y cosas por algunas esquinas.
Hoy me levanté relativamente temprano para tomar la ducha que anoche no tomé por lo cansada que estaba. Pese a madrugar, he salido tarde de casa. Apurando los últimos momentos con Jose y Miguel antes de que se bajaran a Granada.
En el trabajo me arrastro a mi misma para conseguir sacar algo de partido al dia. Me propongo trabajar al llegar a casa. Por la noche. Pero la realidad es que a la salida del trabajo se cruza en mi camino una charla de cambio climatico
Se presenta un verano raruno delante de mi. De nosotros. Así que me propongo aprovecharlo al máximo. Y eso significa hacer. Saborear. Apreciar cada hueco el día a día.Vivir.




