-Pide tres deseos y yo te los concederé. ¿Cuál es tu primer deseo?
-Me gustaría que me hicieses lo bastante inteligente como para hacer una elección perfecta de los otros dos deseos. -Hecho -dijo el genio-. Y, ahora, ¿cuáles son tus otros deseos? El pescador reflexionó un momento y contestó: