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domingo, 27 de junio de 2021

20 de junio del 2021. Un viaje en domingo. Una semana de señales.

Escribí el inicio del título de este post en un hotel de Huelva. Cuando llegué el domingo por la tarde. Por delante una semana de trabajo bastante intenso, comenzando el lunes temprano. Ese fue uno de los principales motivos por los que decidí viajar el domingo por la mañana. Me levanté temprano, tome un café en casa y ultime las cosas que quedaban por recoger. Muy tranquila. Di un beso fuerte a mi peque y a José. 

El tiempo acompañó mi decisión y la lluvia y nubes em acompañaron todo el camino, lo que lo hizo fresco y ameno. Además, llevaba comida de casa. Comida sana. Frutos secos, zanahorias y agua. No quería volver a caer en la tentación de comprar comida rápida en una gasolinera. 

Busqué sitios para parar a comer por el camino y se cruzó en esa búsqueda un paraje. El embalse de la minilla. Cuando lo he buscado ahora veo que el embalse tiene forma de dragón. Y me recuerda a Raya y el ultimo dragón. Una película que, ahora que lo pienso, también fue una señal. En ella la protagonista se enfrenta aun reto. Pierde la confianza, y la recupera. Y todo va surgiendo y formando un camino junto a ella, de manera natural, pero no sin esfuerzo. 



Pasé por el embalse. No paré en el restaurante que buscaba, pero otro cortijo se cruzó en mi camino, donde tomé café y seguí el camino. Buscando el sitio antes de salir de Madrid, también me llamó la atención la casa de retiro espiritual que hay cerca del embalse. 

Ese mismo domingo, por la tarde, estuve trabajando en el hotel. Hasta que una voz a las siete de la tarde me dijo, "ve a la playa". Y a punta umbría que me fuí. Pise arena y me mojé con agua de mar. Leí un rato y volví al hotel. 

A los pocos días, noche de San Juan. Me pregunté a mi misma si se vería la luna desde el balcón. Posiblemente no. Ya estaba en la cama, arropada. Y de nuevo la voz me dijo, "sal". Y alli estaba. La Luna. Y allí en el balcón estuve un rato sentada leyendo. Y no pedí nada. Al menos no lo recuerdo. Di las gracias por todo. Por la familia y por el amor. Y ahora doy gracias a la voz. Esa voz que me ayuda a ir encaminando las decisiones hacia un lado que me hace bien. 

Y me llevé mis libros. Camino de Vuelta de Mark Boyle, Una llamada al amor de Antony de Mello y Un verano en la sierra de Muir. 

El viernes cerramos la auditoría y fue duro. Choque y lagrimas. Se me revolvieron todas las tripas. Y el corazón y los pulmones. Emprendí el camino de vuelta a Madrid. Diferentes rapaces se cruzan en mi camino. Y me sacan una sonrisa. Cruzan el aire o marcan circulos en el cielo mientras rebuscan a su presa. Me apetece un café y necesito urgentemente un aseo. Marco restaurantes en la ruta en el navegador del movil. E instintivamente, cojo una de las salidas. Que coincide, para mi sorpresa, con la misma salida que tomé unas semanas antes para también estirar las piernas. Sonrió de nuevo. Algo habrá en esa salida. 

Y la señal de todas las señales. El fin de semana anterior gané una supercesta de productos del mercado social de Madrid. 


Dersu Uzala. Vladimir Arseniev.

 "De hecho, él y la naturaleza eran una misma cosa, hasta el punto de que su ser entero experimentaba físicamente todo cambio de tiempo que fuera a sobrevenir; se hubiera dicho que poseía, para este fin, un sexto sentido particular."

"- Pero el pequeño tiene frío - dije una vez a Dersu, rogándole que tradujera mis palabras al anfitrión. 
- No tiene más remedio que habituarse - objetó el udehé-. Si no,  morirá de hambre. 
Este hombre tenía razón. Cuando se trata de la naturaleza y se está obligado a explotar los productos naturales, hay que tomarla como es, incluso si es dura. "

"- Es un hombre pernicioso - aseguró -. Yo no quisiera habérmelas con otro como éste. Es un sinvergüenza. 
Ser sinvergüenza significaba para Dersu la perdida de todas consciencia. "







sábado, 22 de mayo de 2021

Mujer de frontera. Helena Maleno Garzón.

 “Me contemplo sin ropa frente al espejo, y me viene a la memoria el reportaje de mi amigo Luis de Vega de aquellos días, donde ya apuntaba mi delgadez como un elemento que jugaba a favor de una imagen de debilidad ficticia. Sin duda aquella crónica sobre las personas deportadas al desierto tras los saltos a las vallas de Ceuta y Melilla es una de las cosas más bonitas que han escrito sobre mí.”

https://www.grupotortuga.com/La-odisea-de-Helena-Maleno

“Con el tiempo, tanto trabajo explotador hizo mella en sus huesos. Siempre le dolía el cuerpo, pero le costaba pedirse una baja médica. Mi madre era de esas personas que hacen patria.”

“De esos años recuerdo paradójicamente las ganas de no olvidar de mis abuelos, a los que llamaba <<papa>> y <<mama>>. Me da rabia pensar que en algún momento he podido olvidar que nos dijeron que la modernidad suponía cerrar la historia sin cicatrizar las heridas, pasar de se ciudadanos a ser consumidores, impulsar nuestros privilegios sobre el sufrimiento de los demás.”


Mujer de frontera de Helena Maleno.
Una y cien y mil vidas. Fronteras, desiertos, calles y caminos. Y mares.





sábado, 3 de abril de 2021

La Felicidad en el trabajo. Parte 1.

Dejo por aquí las frases y textos que he ido marcando al leer este libro. Las reproduzco aquí todas unidas para hilar y conectar con lo que más me ha emocionado. 

Introducción.

Este libro no solo trata de como ordenar tu espacio de trabajo. Trata de cómo poner en orden los aspectos físicos y no físicos de tu trabajo, incluidos tus datos digitales, tu tiempo, tus decisiones y tu red de contactos, y de cómo generar alegría en tu vida profesional. 

1. ¿Por qué ordenar?. Marie Kondo. 

¿Que es lo primero que ves cuando llegas por la mañana los lunes a la oficina? 

Ordenar nos ayuda a encontrar un propósito. Me parece una pena que nos demos por vencidos y trabajemos solo por obligación, sin hacer ningún esfuerzo por generar alegría en nuestro entorno. Después de la casa, el trabajo es el lugar donde pasamos más tiempo y, en algunas épocas de nuestra vida, puede que incluso pasemos más que en casa. Trabajar es una parte valiosa de la vida. A la vez que damos buen uso a nuestras aptitudes, ¿no sería lógico disfrutar del tiempo que empleamos trabajando, aunque solo sea un poco? Y si vamos a disfrutarlo, ¿por qué no trabajar además de una manera que haga felices a las personas que nos rodean?

Ordenar puede ayudarte a entrar en contacto con lo que de verdad quieres, mostrarte qué necesitas cambiar y ayudarte a hallar más alegría en tu entorno. Quizá te parezca demasiado bonito para ser cierto, pero no es así.

Iniciar un dialogo contigo mismo mientras ordenas: descubrir qué es lo que valoras explorando por qué trabajas y qué estilo de trabajo quieres. Este proceso te ayudará a ver cómo cada tarea que desempeñas se relaciona con un futuro alegre. A la larga, el verdadero objetivo es descubrir qué te aporta alegría en el trabajo para que puedas dar lo mejor de ti.

2. Si recaes siempre en el desorden. MK.

La mayoría de las personas que conozco que han conseguido organizarse de una vez por todas lo han hecho por iniciativa propia. También empiezan con una idea clara de quiénes quieren ser y el estilo de vida que desean. [...] Así que permítete preguntarte, ¿Por qué quieres ordenar?

Visualizar tu vida profesional ideal. Imaginar tu jornada laboral con todo detalle mientras te preguntas qué clase de vida profesional te proporciona alegría y qué valores son importantes en tu trabajo es el primer paso para ordenar y es crucial para lograrlo.

Hay otro aspecto importante que debes tener en cuenta cuando visualizas tu vida profesional ideal: el marco temporal. 

Imaginarte tu vida profesional ideal también es imprescindible para organizar el desorden no físico. [...] Solo cuando te hayas fijado metas basadas en una imagen clara de tu estilo ideal de trabajo, podrás ponerte a ordenar con la actitud correcta. 

Decidir qué conservar. ¿Me genera esto alegría? Hay tres tipos de cosas que debes conservar. 1. Las cosas que generen alegría en tí. 2. Las cosas que tienen utilidad y te ayudan a desempeñar tu trabajo. 3. Las cosas que aportarán alegría en el futuro. 

Elegir lo que te inspira alegria es centrarse en los aspectos positivos de las cosas. [...] Por tanto, cuando ordenes, céntrate en lo positivo. En las cosas que amas. Si lo haces es probable que de hecho, te gusta ordenar. 


miércoles, 31 de marzo de 2021

Lo bueno de tener un mal día. De Anabel Gonzalez.

 

Saber llevar bien los días malos. Lo que hacemos con lo que sentimos. Comprensión, conexión, saber que no hacer, la paciencia, un trabajo de siembra.

> Las emociones que rechazamos, que nos avergüenzan o que nos causan temor son parte de nosotros, reflejan necesidades profundas y nos hablan del significado de las experiencias que vivimos. Si no las miramos con comprensión, no podremos entenderlas, y no nos conducirán a ningún lugar. Nos quedaremos estancados en ellas, se bloquearán dentro de nosotros y no se irán nunca. Debemos mirarnos notando lo que sentimos, aceptarlo, comprenderlo y entender. Esta es la forma más profunda, elaborada y efectiva de regularlos. 







domingo, 9 de agosto de 2020

Una ciudad con árboles.

Objetivo: Un libro de autoayuda a través de una historia.

1. Dudas.
¿Por qué alguien querría leer este libro? Me pregunto sentada en un frío banco de piedra en la estación de Lago. Con la espalda contra la pared.
Delante de mi han pasado cuatro metros. Tengo las gafas quitadas y lloro a ratos. 
He bajado del metro en esta misma estación hace 10 minutos porque ya no podia más. 
Porque a veces todo lo que llevamos dentro de la cabeza pesa mas que todo lo que nos hace seguir moviéndonos. Más que todo lo que nos impulsa. Esta estación es abierta al exterior. Y hace frío. 
Hoy, además, ha llovido un rato y el ambiente esta muy húmedo. 
Son cerca de las ocho de la noche. 
Me gustar sentir el frío. Siempre he pensado que nos conecta con la naturaleza y con la realidad. Es, como sentir un caricia del mundo. Es primitivo. Muy básico. El frío. Que nos hace refugiarnos. Refugiarnos en abrigos, refugiarnos en el abrazo de otra persona. O refugiarnos en casa. Entre mantas o con un brasero y unas enaguas.

Mientras estoy en Lago pienso muchas cosas. Pienso, o mejor dicho, trato de no pensar. Y para ello dejo que los pensamientos pasen por mi cabeza sin detenerse. Los veo llegar, intentar echar raíces y luego perderse. Me repito los cuatro mantras que me ayudan a escapar de esos estados “preansiedad”. 
Relativiza. Ya has estado así antes y en retrospectiva siempre te has dado cuenta de que no tiene sentido ni utilidad y que no sirven realmente para nada. Esto te permite tomar un poco de aire y ganar un poco de espacio para poder trabajar o utilizar el resto de herramientas. 
Desapegate. Lo que piensas no eres tu. Lo que piensas es consecuencia de un sistema social en el que vives inmersa. En el que te has desarrollado y que fomenta muchas veces que nos maltratemos a nosotras mismas. 
Humildad. No sé. No juzgues. No etiquetes.  No juzgues. No sentencies. No condenes. 

Renuncia al control. No existe la culpa. 

Aprender es equivocarse.

2. Objetivos. 
Uno. Ajustar mi imagen de mi misma.
Dos Conectar con mi ser y vivirlo plenamente. 



La llamada de lo salvaje.

 Estos días veraniegos estoy leyendo dos libros conexionados. Alma salvaje y Hacia rutas salvajes. Dos libros con conexiones, con un trasfondo que podría ser común pero al miso tiempo diferentes. 

Me proyecto en ellos, atraída como nunca por un deseo de desaparecer en mitad de la naturaleza. Pero consciente de la idealización de ese momento y de la dureza de la realidad. 

Leo y releo. Y busco más libros. Y viajo por google earth. Y me imagino. Y busco rutas. Y digiero la saliva de sabor amargo que se genera en mi boca durante el proceso. Consciente de que no lo haré. O perdiendo la batalla ante la voz que me dice internamente que no lo haré.

Ataduras. El trabajo, la familia, la casa... yo misma. Mis ataduras. Las pelas. El tiempo. El miedo a abrir una caja de Pandora que no pueda volver a cerrar. Deseos que no pueda volver a controlar. 

Y también pienso que "algún día". Pero son 42 los que tengo. 43 serán en unos meses. E incorporo en la ecuación la crisis de la edad. El querer ser yo la que viva esas aventura y escriba esos libros. Y pienso en lo rápido que pasa el tiempo. En lo rápido que han pasado estos 3 años en Madrid y los tres antes en Granada. 

Y si lo pienso, también he hecho cosas. Pero pequeñas. Minúsculas ante la inmensidad del mundo que me rodea, que me ha rodeado siempre. Ojalá no me hubiera atado tan pronto. O quizás sí. 

O quizás todo esto tenga de nuevo un sentido algún día. Y consiga hacer algo grande. Algo que cambie el mundo. 

Siempre buscando. Siempre anhelando. Siempre soñando. 




sábado, 20 de abril de 2013

Vivir otras vidas a través de los libros.

Siempre he leido mucho pero nunca lo habia visto así. Nunca me habia dado cuenta que leer algunos libros tiene un poco/bastante de voyeurismo. Hasta que Valver me habló de "El coronel no tiene quien le escriba" y de como tambien a el nuestra profesora de literatura y lengua española le cambió esa vision de ciertos libros.